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viernes, 8 de noviembre de 2019
mercurio en escorpio
no es que no tenga nada para decir
es que no me dan tiempo
llegar al nervio de una palabra
para hacerla vibrar
de dolor
conlleva más que una pausa
podría estar horas
buceando en la anatomía
de un monosílabo
sadismo lingüístico:
no diré nada que no sangre
no diré nada que no revuelva las tripas
no diré nada que no quebrante
los huesos
mi silencio es
en realidad
una trinchera
martes, 29 de octubre de 2019
la irrealidad del adiós
tu
espalda
camuflada en el gentío
ya se escapaba
de mi campo de visión
cuando yo apenas terminaba
de hacer el análisis
sintáctico
de tu adiós
esa liviandad terrible
de sentir que podría deshacerme
de un momento a otro
el tiempo es líquido
camuflada en el gentío
ya se escapaba
de mi campo de visión
cuando yo apenas terminaba
de hacer el análisis
sintáctico
de tu adiós
esa liviandad terrible
de sentir que podría deshacerme
de un momento a otro
el tiempo es líquido
sábado, 29 de septiembre de 2018
alien hada
HAY
ESPERAS QUE SON TERRIBLES.
PRÓXIMO TREN: 4 MINUTOS.
4 MINUTOS
4
MINUTOS
No puedo esperar tanto. No quiero esperar tanto. Porque toda espera me resulta terrible sin batería en el celular. 4 minutos. Cómo hago para evadirme sin un otro, sin un artefacto. Qué hago conmigo y con esta extraña que respira agitada adentro de mi cuerpo. Llega el subte. Se abre la puerta. Empujones. Amontonamiento. Agorafobia. Se cierra la puerta. Claustrofobia. Contacto visual con desconocidos. Yo y mi metro 55 entre dos mastodontes con olor a chivo. Calor humano no deseado. Fobia social. Principio de ataque de pánico. Pánico.
Hay esperas que son terribles
Esperar que me respondas. Quiero que me respondas. Necesito que me respondas. Estas en línea y no me estas brindando una respuesta. Que mierda haces que no me estas brindando una respuesta. Yo quiero una respuesta, no una espera. Porque toda espera me resulta terrible.
Esperar que me pase algo
Cualquier cosa
Emocionante
Esperar que me pase algo, cualquier cosa, emocionante, en mi alienada vida de empleada de comercio devenida en artista.
Estoy alienada
alienada
alien hada
alien hada
Esperar ser abducida por un alien hada y que me lleve en su nave espacial a un planeta desconocido en el cual su flora predominante sean arboledas interminables de cannabbis y no exista el maldito concepto del tiempo.
Porque lo que me resulta terrible de la espera, es sentir el paso del tiempo lacerándome la piel, escarbándome en las heridas abiertas.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que el silencio.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que la soledad.
Cuando se funden la espera el silencio y la soledad sucede en mi como una pausa
en la que me enfrento al más temido de mis fantasmas: mi consciencia.
Me sumergo en un limbo interior en el que el crujir de dientes de mis horas muertas suena como una percusión macabra que se hace cada vez más nítida. Mis horas muertas. Mis horas zombis. Horas que me dejé saquear impunemente por ladrones de guante blanco que se hacen llamar empleadores. Yo no sé muy bien que es esto del tiempo, no sé muy bien que es esto de las horas, pero en cada una que me roban yo puedo sentir como si se llevaran un pedacito de mi, puedo sentir como si se perdieran partículas indivisibles de mi esencia que se va destiñendo a medida que el sistema me chupa con su boca gigante de fiera con dientes filosos y aliento pestilente.
Soy una alienada. Pero no cualquier alienada. Soy una alienada consciente.
Ahora que está de moda lo consciente. Cada vez que la angustia me empieza a subir por el cuerpo yo siento como si se me abrieran más los ojos como si se me despertara un sexto sentido. Porque la angustia puede ser una forma elevada de lucidez. Soy una alienada y sufro lo mismo que respiro. Pero igual no me arrepiento. Porque nadie nunca jamás de los jamases ha hecho una revolución desde su zona de confort.
PRÓXIMO TREN: 4 MINUTOS.
4 MINUTOS
4
MINUTOS
No puedo esperar tanto. No quiero esperar tanto. Porque toda espera me resulta terrible sin batería en el celular. 4 minutos. Cómo hago para evadirme sin un otro, sin un artefacto. Qué hago conmigo y con esta extraña que respira agitada adentro de mi cuerpo. Llega el subte. Se abre la puerta. Empujones. Amontonamiento. Agorafobia. Se cierra la puerta. Claustrofobia. Contacto visual con desconocidos. Yo y mi metro 55 entre dos mastodontes con olor a chivo. Calor humano no deseado. Fobia social. Principio de ataque de pánico. Pánico.
Hay esperas que son terribles
Esperar que me respondas. Quiero que me respondas. Necesito que me respondas. Estas en línea y no me estas brindando una respuesta. Que mierda haces que no me estas brindando una respuesta. Yo quiero una respuesta, no una espera. Porque toda espera me resulta terrible.
Esperar que me pase algo
Cualquier cosa
Emocionante
Esperar que me pase algo, cualquier cosa, emocionante, en mi alienada vida de empleada de comercio devenida en artista.
Estoy alienada
alienada
alien hada
alien hada
Esperar ser abducida por un alien hada y que me lleve en su nave espacial a un planeta desconocido en el cual su flora predominante sean arboledas interminables de cannabbis y no exista el maldito concepto del tiempo.
Porque lo que me resulta terrible de la espera, es sentir el paso del tiempo lacerándome la piel, escarbándome en las heridas abiertas.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que el silencio.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que la soledad.
Cuando se funden la espera el silencio y la soledad sucede en mi como una pausa
en la que me enfrento al más temido de mis fantasmas: mi consciencia.
Me sumergo en un limbo interior en el que el crujir de dientes de mis horas muertas suena como una percusión macabra que se hace cada vez más nítida. Mis horas muertas. Mis horas zombis. Horas que me dejé saquear impunemente por ladrones de guante blanco que se hacen llamar empleadores. Yo no sé muy bien que es esto del tiempo, no sé muy bien que es esto de las horas, pero en cada una que me roban yo puedo sentir como si se llevaran un pedacito de mi, puedo sentir como si se perdieran partículas indivisibles de mi esencia que se va destiñendo a medida que el sistema me chupa con su boca gigante de fiera con dientes filosos y aliento pestilente.
Soy una alienada. Pero no cualquier alienada. Soy una alienada consciente.
Ahora que está de moda lo consciente. Cada vez que la angustia me empieza a subir por el cuerpo yo siento como si se me abrieran más los ojos como si se me despertara un sexto sentido. Porque la angustia puede ser una forma elevada de lucidez. Soy una alienada y sufro lo mismo que respiro. Pero igual no me arrepiento. Porque nadie nunca jamás de los jamases ha hecho una revolución desde su zona de confort.
jueves, 7 de junio de 2018
A menudo intento traicionar a mi soledad
el tiempo
se detuvo
cuando dejé de esperar algo de vos
me quedé a solas
conmigo
y la vergüenza me empezó a subir por el cuerpo
enrojeciéndome cada parte
dándome picazón
tendrías que verme roja y caliente
desde los pies hasta la sien
y el traqueteo de mi corazón
quebrando el silencio a paso ligero
me quedé a solas
conmigo
me miré en el espejo
y estallé en una risa convulsa
enferma
y neurótica
el espejo también estalló
en una risa convulsa
enferma
y neurótica
desperté bañada en una sangre
desteñida por el sudor
los cristales pequeños
incrustados en mi piel
me daban el aspecto
de una escultura surrealista.
Cada nuevo abandono me convierte en una obra de arte.
cuando dejé de esperar algo de vos
me quedé a solas
conmigo
y la vergüenza me empezó a subir por el cuerpo
enrojeciéndome cada parte
dándome picazón
tendrías que verme roja y caliente
desde los pies hasta la sien
y el traqueteo de mi corazón
quebrando el silencio a paso ligero
me quedé a solas
conmigo
me miré en el espejo
y estallé en una risa convulsa
enferma
y neurótica
el espejo también estalló
en una risa convulsa
enferma
y neurótica
desperté bañada en una sangre
desteñida por el sudor
los cristales pequeños
incrustados en mi piel
me daban el aspecto
de una escultura surrealista.
Cada nuevo abandono me convierte en una obra de arte.
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