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miércoles, 24 de julio de 2013
Lilith
Parece el viento esconder tu nombre
esta noche gélida y de pocas luces,
me pregunto en qué lago escarlata
reflejarás tu sexual figura.
Lilith, la primera que supo gritar rebeldía
la primera escupida por Dios
grandiosa madre de todas las putas
reina irrefutable de la noche:
siento que abrazas mi alma
con tu magia sombría
aunque en realidad estés tan lejos
en el apogeo de la luna.
Residuos de una infancia
abarrotada de quiméricas pretensiones
se dejan entrever
en esta humorada recurrente
de sentirme pájaro volando contra el viento;
sangrándome las alas,
desarmándome el dolor
pero nunca complaciente
a la frivolidad de mis congéneres.
Soy el ave de carroña,
construiré un laberinto con sus osamentas
y allí me quedaré asentada para siempre
ebria de misantropía.
abarrotada de quiméricas pretensiones
se dejan entrever
en esta humorada recurrente
de sentirme pájaro volando contra el viento;
sangrándome las alas,
desarmándome el dolor
pero nunca complaciente
a la frivolidad de mis congéneres.
Soy el ave de carroña,
construiré un laberinto con sus osamentas
y allí me quedaré asentada para siempre
ebria de misantropía.
Lamentaciones de una nínfula
Con qué violencia aleja de mi su mirada cada vez que lo sorprendo idolatrando mi boca. ¿Le da miedo quedar al desnudo? Qué dirán los demás, francamente, a mi no me importa. Si en cada madrugada, bajo el desliz de las sábanas, todos pecan por igual. Usted tendrá más años, pero en materia de osadías es peor que un principiante. Así que no me subestime por favor, que tengo mucho que enseñar. No podré asegurarle ortodoxias, ni tampoco sé cocinar. Pero tengo un talento más noble: en una poesía lo puedo inmortalizar. Sería tan lindo tener ahora su mano sobre mi cara, dibujándome los labios con el pulgar. Sin embargo se me esconde detrás de puritanas razones. Mientras tanto el tiempo pasa y yo sigo aquí, en la otra orilla. Más lo realmente triste, no es su ausencia, sino el que mi amor por usted sea directamente proporcional a su miedo a volar.
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