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miércoles, 15 de enero de 2020

silencio delator


aturdida
no puedo pensar
no puedo escuchar
las vocecitas en mi cabeza
gritan cada vez más fuerte
se pisotean
dialogan con violencia
haciendo de sus discursos
una masa sonora deforme

polifonía espectral
de mis recuerdos
me anulan
me vuelven inútil
para el teatro social
quisiera huir
a mi soledad

alguien nota mi silencio
alguien me nota
temor a ser descubierta
le doy fondo blanco a mi vaso
y despliego una sonrisa falsa
como esta noche

quizás me pida una cerveza más

jueves, 26 de diciembre de 2019

tu silencio no

tu silencio
un nudo en mi cuello
que se ajusta
cada vez más
lastima mi garganta

tantas preguntas sin receptor
explotan en mi estómago

tensión sexual
entre mis palabras no dichas
quiero que llenes mis vacios

viernes, 8 de noviembre de 2019

mercurio en escorpio



no es que no tenga nada para decir
es que no me dan tiempo

llegar al nervio de una palabra
para hacerla vibrar
de dolor
conlleva más que una pausa
podría estar horas
buceando en la anatomía
de un monosílabo

sadismo lingüístico:
no diré nada que no sangre
no diré nada que no revuelva las tripas
no diré nada que no quebrante
los huesos

mi silencio es
en realidad
una trinchera

martes, 29 de octubre de 2019

flor carnívora

el silencioso mugroso
que azota mi cuerpo
pintando llagas rosadas
en mi piel
es profanado por la pureza
del chispeante sonido
de mi vulva devorándose
mis dedos índice mayor
y anular

me fagocito
y no tengo miedo
más bien me retuerzo
ebria de placer y de risa
al imaginar la cara
de aquel que encuentre
por la mañana
una muchacha fagocitada
por su propio sexo


martes, 22 de octubre de 2019

letargo social



cada vez más lejos de los otros
sus palabras me llegan con eco
como si vinieran
de algún lujar muy lejano y gris
lo que me dicen está teñido
de inconsistencia
y lo percibo como un boceto pobre
de sus ordinarias ideas
entre los otros y yo
hay como una mampara invisible
atravesarla no me da miedo
me da hastío

si con lo que se va a decir
no se va a decir nada
yo prefiero el silencio

sábado, 29 de septiembre de 2018

alien hada

HAY ESPERAS QUE SON TERRIBLES.

PRÓXIMO TREN: 4 MINUTOS.
4 MINUTOS
4
MINUTOS
No puedo esperar tanto. No quiero esperar tanto. Porque toda espera me resulta terrible sin batería en el celular. 4 minutos. Cómo hago para evadirme sin un otro, sin un artefacto.  Qué hago conmigo y con esta extraña que respira agitada adentro de mi cuerpo. Llega el subte. Se abre la puerta. Empujones. Amontonamiento. Agorafobia. Se cierra la puerta. Claustrofobia. Contacto visual con desconocidos.  Yo y mi metro 55 entre dos mastodontes con olor a chivo. Calor humano no deseado. Fobia social. Principio de ataque de pánico. Pánico.

Hay esperas que son terribles
Esperar que me respondas. Quiero que me respondas. Necesito que me respondas. Estas en línea y no me estas brindando una respuesta. Que mierda haces que no me estas brindando una respuesta. Yo quiero una respuesta, no una espera. Porque toda espera me resulta terrible.

Esperar que me pase algo
Cualquier cosa
Emocionante

Esperar que me pase algo, cualquier cosa, emocionante, en mi alienada vida de empleada de comercio devenida en artista.

Estoy alienada
alienada
alien hada
alien hada

Esperar ser abducida por un alien hada y que me lleve en su nave espacial a un planeta desconocido en el cual su flora predominante sean arboledas interminables de cannabbis y no exista el maldito concepto del tiempo.

Porque lo que me resulta terrible de la espera, es sentir el paso del tiempo lacerándome la piel, escarbándome en las heridas abiertas.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que el silencio.
La espera maneja el mismo nivel de crueldad que la soledad.
Cuando se funden la espera el silencio y la soledad sucede en mi como una pausa
en la que me enfrento al más temido de mis fantasmas: mi consciencia.
Me sumergo en un limbo interior en el que el crujir de dientes de mis horas muertas suena como una percusión macabra que se hace cada vez más nítida. Mis horas muertas. Mis horas zombis. Horas que me dejé saquear impunemente por ladrones de guante blanco que se hacen llamar empleadores. Yo no sé muy bien que es esto del tiempo, no sé muy bien que es esto de las horas, pero en cada una que me roban yo puedo sentir como si se llevaran un pedacito de mi, puedo sentir como si se perdieran partículas indivisibles de mi esencia que se va destiñendo a medida que el sistema me chupa con su boca gigante de fiera con dientes filosos y aliento pestilente.

Soy una alienada. Pero no cualquier alienada. Soy una alienada consciente.
Ahora que está de moda lo consciente. Cada vez que la angustia me empieza a subir por el cuerpo yo siento como si se me abrieran más los ojos como si se me despertara un sexto sentido. Porque la angustia puede ser una forma elevada de lucidez. Soy una alienada y sufro lo mismo que respiro. Pero igual no me arrepiento. Porque nadie nunca jamás de los jamases ha hecho una revolución desde su zona de confort.

viernes, 16 de febrero de 2018

OM

Quise usar tu nombre
como un mantra
para conectar con lo divino
pero no
el suelo se agrietó bajo mis pies
y fui arrastrada al infierno más siniestro
que los muertos hayan conocido
no hay lago de fuego
no hay crujir de dientes
no hay olor a azufre
no hay demonios comiéndome la carne
el infierno más siniestro
que los muertos hayan conocido
consiste en una habitación oscura
y sin ventanas
donde se puede escuchar el silencio
hasta ser aniquilado por la voracidad
de los pensamientos

jueves, 26 de febrero de 2015

El silencio deforma los segundos impunemente.
Crea abismos mortales entre las palabras
No quiero caerme.
No creo que quieras que me caiga.