por fin
me animé
a correrle el velo de la cara
a mi soledad
podría estar hasta la muerte
intentando traducir en palabras
la inusitada belleza que he visto
en esos ojos de luz líquida
que con sólo mirarlos
una milésima de segundo
ya me están llevando
en su oleaje frenético
a las aguas más profundas
del mar de mi inconsciente
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