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martes, 14 de abril de 2015

lunes, 13 de abril de 2015

Hay un lugar
donde se aloja lo que no se dice.
Allí
hay piedras preciosas del color de la sangre.
Quisiera lapidarte, miedo.

domingo, 1 de marzo de 2015

Mi soledad comienza cuando la nada
confunde sus límites con el infinito.

Imágenes censuradas de la memoria como cuerpos mutantes que se desnudan y fornican ante mis ojos hinchados. Imágenes censuradas de la memoria: cómo apagarlas, cómo desaparecerlas. No quiero ser vouyerista de un ayer inconcluso.


El poema que diseñé
con suma delicadeza.

Poema de porcelana.
Poema de cristal:

sos tan frágil en mi voz
que temo por momentos decirte.

Poema recién nacido:
no quiero hacerte daño

pero sos insoportable en las noches.
Poema llorón, poema caprichoso:

¿No vas a dormirte
si no es sobre mi pecho?


Tiendo puentes entre una multitud de palabras sedientas de ser dichas para extinguir este silencio de la hora peligrosa. Pero el desenlace es catastrófico: me siento tan aturdida que ya no sé lo que escribo, me siento tan aturdida que toda mi vida cabe en esta noche.

Viaje astral

Forastero:
en mi experiencia onírica me extendés una mano blanca
que no quiero tocar
la presiento fría.
Sufro la vuelta al cuerpo.
Mi cama, lecho del que agoniza.

Alguien en la noche cambió mis ojos por piedras.
La noche va extinguiéndose
mi insomnio está lleno de manos y cuchillos.
Ya no me divierte
llamar la atención de un espejo que no me reconoce
que no me recuerda.
Y bailo canciones tan tristes.
Y escribo versos que se secan en mi boca.
Cuanto más dolor más sé de mi cuerpo.
No quisiera caer en las garras del día
sin haber develado el sentido de mí existencia.
Y si hay algo seguro
quiero abrazarlo
quiero hacerle el amor
quiero construirle un hogar con mis manos.

Y si hay algo seguro
quiero que sea tu cuerpo.

jueves, 26 de febrero de 2015

El silencio deforma los segundos impunemente.
Crea abismos mortales entre las palabras
No quiero caerme.
No creo que quieras que me caiga.

No sé explicarme todavía
sin esta maraña de metáforas prematuras
que apenas entibian el dormido sexo de la noche.
¿Me entenderás algún día?
¿Entenderás mi soledad?
¿Entenderás estas palabras
contaminadas de existir?
¿Me dejarás desarmarme
en tu cama luego de decirlas?

sábado, 1 de marzo de 2014

No quiero ser hermosa
quiero ser un puente
y que me uses para cruzar
y perderte en algún lugar
en dónde se pueda volar.

Que mi nombre
sea tu brújula.
Que me nombres
y te encuentres.

Pero no
estás ahí mirándome
como si yo fuese una más
y quisiera arrancarme la piel
para que veas el color de mi alma.

No quiero adulaciones
baratas.
De tu boca quiero otras cosas
que no son palabras.

Perdoname si no soy hermosa
pero soy un puente
usame.

sábado, 18 de enero de 2014

Hoy la soledad me duele en todo el cuerpo
y aunque una canción en la radio diga vamos
me quedo    inmensamente maravillada
de la nada que me devuelve el espejo
me quedo      para retroceder
y retrocedo hasta esa niña que se oculta en un rincón oscuro.
Se oculta de la muerte.
Se traga sus lágrimas.
Se desarma las trenzas.
La miro y me estremezco
porque mi cuerpo no existe
en este plano
en esta escena
en este pedazo de mi línea del tiempo.
Quisiera volver a mí por el sendero de la paz
pero ya no recuerdo el camino.

miércoles, 24 de julio de 2013

Lilith


Parece el viento esconder tu nombre
esta noche gélida y de pocas luces,
me pregunto en qué lago escarlata
reflejarás tu sexual figura.
Lilith, la primera que supo gritar rebeldía
la primera escupida por Dios
grandiosa madre de todas las putas
reina irrefutable de la noche:
siento que abrazas mi alma
con tu magia sombría
aunque en realidad estés tan lejos
en el apogeo de la luna.

Residuos de una infancia
abarrotada de quiméricas pretensiones
se dejan entrever
en esta humorada recurrente
de sentirme pájaro volando contra el viento;
sangrándome las alas,
desarmándome el dolor
pero nunca complaciente
a la frivolidad de mis congéneres.
Soy el ave de carroña,
construiré un laberinto con sus osamentas
y allí me quedaré asentada para siempre
ebria de misantropía.

Lamentaciones de una nínfula

Con qué violencia aleja de mi su mirada cada vez que lo sorprendo idolatrando mi boca. ¿Le da miedo quedar al desnudo? Qué dirán los demás, francamente, a mi no me importa. Si en cada madrugada, bajo el desliz de las sábanas, todos pecan por igual. Usted tendrá más años, pero en materia de osadías es peor que un principiante. Así que no me subestime por favor, que tengo mucho que enseñar. No podré asegurarle ortodoxias, ni tampoco sé cocinar. Pero tengo un talento más noble: en una poesía lo puedo inmortalizar. Sería tan lindo tener ahora su mano sobre mi cara, dibujándome los labios con el pulgar. Sin embargo se me esconde detrás de puritanas razones. Mientras tanto el tiempo pasa y yo sigo aquí, en la otra orilla. Más lo realmente triste, no es su ausencia, sino el que mi amor por usted sea directamente proporcional a su miedo a volar.

domingo, 23 de junio de 2013

Siesta

Siempre despierto en la hora del clímax,
en la cúspide del fuego
con el corazón en la boca
y los ojos bien abiertos

La luz que entra tímida
por los agujeritos de la persiana
parece una lluvia de sol
que se congela

Me gusta despertar en la tarde.
Esa pérdida momentánea de la noción del tiempo.
Olvidarme de que te había dejado
y esperarte para tomar el té

Pero en casa no hay nadie,
el ruido de la estufa a gas
me recuerda que es invierno
y que vos no estás

Pruebo el té y está frío
no tengo hambre,
nado en memorias.
Pruebo el té y está salado
me pierdo pensando que

Siempre despierto en la hora del clímax,
en la cúspide del fuego
con el corazón en la boca
y los ojos bien abiertos.