Siempre despierto en la hora del clímax,
en la cúspide del fuego
con el corazón en la boca
y los ojos bien abiertos
La luz que entra tímida
por los agujeritos de la persiana
parece una lluvia de sol
que se congela
Me gusta despertar en la tarde.
Esa pérdida momentánea de la noción del tiempo.
Olvidarme de que te había dejado
y esperarte para tomar el té
Pero en casa no hay nadie,
el ruido de la estufa a gas
me recuerda que es invierno
y que vos no estás
Pruebo el té y está frío
no tengo hambre,
nado en memorias.
Pruebo el té y está salado
me pierdo pensando que
Siempre despierto en la hora del clímax,
en la cúspide del fuego
con el corazón en la boca
y los ojos bien abiertos.
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