mis
pensamientos matutinos
abriéndose al son de las flores:
los rayos del sol se clavan como alfileres
en mis pupilas
las aves celebran su no intelecto
con un canto monótono y empalagoso
que se va perdiendo entre la tosquedad
de los motores que aceleran hacia no-lugares
la sola idea de entregarme a la inercia del día
me sumerge en un hastío amargo
quisiera volver a mi paisaje onírico
empecinada en esta vacilación
casi que me olvidaba de tu cuerpo
sino fuera por tu aliento cálido
bajando por mi espalda
casi que me olvidaba de tu cuerpo
sino fuera por tu brazo
rodeándome como una presa
casi que me olvidaba de tu cuerpo
sino fuera por tu sexo
que se despierta contra el mío.
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